Lo que empezó en escenarios de hip hop y batallas de freestyle ha terminado en la cima del poder político.
Nepal vive un momento histórico tras el ascenso de un rapero convertido en líder, un fenómeno que está sacudiendo tanto la política tradicional como a toda una generación de jóvenes votantes
La política mundial no deja de sorprender, y lo que ha ocurrido en Nepal es uno de esos casos que parecen sacados de una película. Un rapero que comenzó improvisando rimas en batallas de hip hop ha terminado liderando el rumbo político del país. Sí, has leído bien: un artista que criticaba al sistema en sus canciones ahora está dentro del sistema… y al mando.
El partido centrista RSP de Balendra Shah, un rapero convertido en político, ganó la mayoría en el Parlamento de Nepal con 182 escaños, según los resultados de la comisión electoral anunciados el jueves.
Pero, ¿cómo se produce un giro así en un país con una política tradicionalmente dominada por líderes veteranos? Para entenderlo, tienes que mirar de cerca la historia de Balendra Shah, conocido popularmente como Balen.
Antes de convertirse en una figura política, Balendra Shah ya era conocido en la escena musical del país. Su carrera empezó en competiciones de rap donde improvisaba letras cargadas de crítica social. En ellas hablaba de corrupción, desigualdad y del desencanto de una generación que sentía que su futuro estaba bloqueado.
Ese discurso conectó especialmente con los jóvenes. Poco a poco dejó de ser solo un músico y empezó a convertirse en una voz pública capaz de canalizar el malestar de una parte importante de la sociedad.
Lo curioso es que su popularidad musical fue el primer paso hacia algo mucho más grande: la política.

